La reforma constitucional vuelve a ser tema- por Constanza Moreira

La reforma constitucional ha vuelto a estar en el centro de la campaña. Por un lado, el Frente Amplio ha decidido nombrar una comisión que estudie el tema, habida cuenta del compromiso con la idea planteado por muchos militantes desde hace años. Por otra parte, el Dr. Tabaré Vázquez la ha instalado con fuerza en la campaña. En primer lugar, es importante destacar que la Constitución se ha ido modificando de manera fragmentada desde que fue aprobada hasta ahora: le hemos hecho enmiendas relativas a las jubilaciones, al agua, pero sobre todo, éstas han sido de corte electoral. No ha habido ningún intento comprensivo de modificar toda la Constitución y “aggionarla” a, por ejemplo, una nueva agenda de derechos, sino que los impulsos han sido parciales, acotados y específicos.
Las modificaciones electorales que se están proponiendo ahora para “reducir” el tiempo de la campaña electoral no son novedosas y hay buenos argumentos para sostenerlas. De hecho un senador del Partido Nacional propuso casi al inicio de esta legislatura la idea de “acortar” el tiempo electoral y se nombró una comisión para estudiar ese tema que nunca se reunió.
Pero las consideraciones que parecen ser tan sensatas sobre acortar los tiempos y el largo ciclo electoral, no lo son a la luz de algunas evidencias. La primera es que cuanto más la gente vota, más democrático es el sistema, y más aumenta la satisfacción con la democracia. Esto lo demuestran claramente los ejemplos de Venezuela o Bolivia, donde la intensidad del ritmo electoral ha sido más que evidente.
La segunda tiene que ver con que las elecciones son el momento de mayor
acercamiento de los ciudadanos a la política: es donde la “apatía política” está en su peor momento. Reducir el tiempo electoral tendría como correlato privar a la ciudadanía de su mejor momento político.
Finalmente, la teoría de que se gasta mucho dinero también es rebatible: si
tuviéramos un sistema de campaña público, donde no se hiciera oneroso el gasto en propaganda (como el “Horario Eleitoral Gratuito” de la televisión brasilera) los costos de la campaña no debieran ser tan altos y la gente tendría acceso a mucho más información que la que circula cuando prima el dinero o el poder para acceder a los espacios donde se difunde información.
Pero la reforma constitucional se priva de su corazón, si nuevamente ponemos el centro en el ciclo electoral. Nosotros precisamos reformar la Constitución para muchas otras cosas que no tienen que ver con el sistema electoral o de representación. Es cierto que los políticos tienen un alto incentivo para modificar la Constitución de acuerdo a lo que más les interesa (y esto tiene que ver con el ciclo electoral), pero los ciudadanos
tienen que reclamar una reforma constitucional que se dedique a otras arenas de la vida política. Por ejemplo, los derechos tienen un lugar en nuestra Constitución muy limitado: podrían ser expandidos, explicitados, y constituir, como en muchas otras cartas magnas, todo un capítulo. El voto en el exterior, podría constituir un buen ejemplo. La imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad otro. Pero hay algunos menos perceptibles: el derecho a la salud, en la constitución, establece obligaciones del
Estado sólo para los “más pobres”, cuando a nuestro juicio, esta responsabilidad debiera ser universal. Otros, solicitan modificaciones constitucionales relativas a la descentralización; y sin duda, tal vez este sea uno de los capítulos donde las cosas pueden ser modificadas, si de verdad quiere alterarse la ecuación política centralizadora que guió nuestra conformación nacional. También hay quien quiere modificar a la justicia, el sistema de nombramiento de las autoridades del Poder Judicial, y el nombramiento de los jueces. Por último, hay que tener claro si lo que queremos es modificar la Constitución por “acuerdo de élites” y luego que la ciudadanía vote lo que los políticos deciden (que es lo que hemos hecho en los últimos treinta años), o queremos realizar una Constituyente, donde se elijan delegados para integrarla, en forma directa.
Muchas cosas están en juego en estas definiciones. Como en todo ciclo político, es bueno que la ciudadanía se pronuncie sobre estos temas.

8/12/2013

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de Alternativa Frenteamplista Publicado en Sin categoría Etiquetado

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