Alternativa, un espacio de transformación en el FA

Quienes somos

Somos un grupo de militantes de base, independientes y sectorizados de todas las edades, sexo, orientación, identidad cultural e inserción social, que se ha organizado desde fines del año 2012 como un espacio de reflexión y debate político. Alternativa, que es el nombre de nuestro espacio, surge como una necesidad al no encontrar dentro de las estructuras del FA dónde volcar preocupaciones e inquietudes por el rumbo actual de la izquierda uruguaya. El denominador común, pese a la diversidad de experiencia política, es una visión crítica respecto al ejercicio de la democracia interna en la fuerza política y, en particular, respecto al orden de prioridades que el FA parece tener en su presente actividad política.

Las elecciones internas para la Presidencia del FA no produjeron los cambios prometidos por los candidatos y la fuerza política se ha cristalizado en un acuerdo entre sectores, dejando fuera a un vasto movimiento que sólo se reconoce como frenteamplista.

Nuestros referentes

El FA nació como una fuerza política de “cambio y justicia social”, como un movimiento político capaz de llevar al pueblo a la conducción de los asuntos públicos. Es necesario preguntarse ya entrado el siglo XXI qué significa en la era del conocimiento ser una fuerza de cambio y justicia social, cómo se traduce la presencia del pueblo en el gobierno, cuáles son los dilemas de época ante los que nos proponemos un camino “nacional, progresista, democrático, popular, antioligárquico y antiimperialista”, como dice el artículo 1 del Estatuto del FA, y cómo se engarzan esas definiciones fundacionales con la nueva agenda de derechos que apunta a garantizar y profundizar la democracia.

Al cabo de dos períodos de gobierno nacional, de 5 períodos de gobierno en la capital del país y de varios gobiernos departamentales exitosos y con altibajos, es hora de que el FA reelabore su papel en la sociedad y vuelva a reflexionar sobre sus señas de identidad, para no convertirse en una mera correa de transmisión de los enfoques y estrategias coyunturales de los equipos de gobierno. La siempre prometida y nunca realizada “actualización” ideológica, política y organizacional sigue siendo una prioridad y una tarea ineludible que de postergarse sine-die, pone en riesgo la propia existencia de la fuerza política.

Una FUERZA POLÍTICA que lidera en el siglo XXI

Como fuerza política que pretender ser de vanguardia en el siglo XXI, el respeto y ejercicio de los derechos humanos, y el recambio generacional y de género siguen siendo una responsabilidad tanto de las personas como del Frente Amplio como colectivo. La formación de cuadros para la sucesión generacional es una tarea estratégica que no puede quedar en manos de cada uno de los sectores integrantes de la coalición por separado, sino que debe ser una actividad constante del FA. Preparar cuadros para el relevo y tener un papel a jugar en el rumbo del gobierno, implica que existan colectivos en trabajo permanente. La Fundación Líber Seregni debería ser ese ámbito de promoción, elaboración y formación, y no un sello a utilizar para algunas charlas. La paridad de género y la presencia de jóvenes en cargos de responsabilidad (tanto dentro de la fuerza política como en el Estado) no puede seguir siendo “un objetivo”, es hora de que sea una práctica.

 

Por otra parte, la extrema “sectorización” de la vida del FA ha llevado a un escenario interno de extrema complejidad y al mismo tiempo fragilidad, en el que las imprescindibles evaluación, autocrítica y análisis de las praxis se hacen cada día más difíciles por las tensiones entre sectores y camadas de liderazgo político, transformándose en una discusión ritualizada para evitar desacuerdos. De esta manera, no se da cauce a la riqueza de la diversidad interna como esencia de un movimiento político y al mismo tiempo se dejan de interpretar las necesidades y demandas de un país y región en plena transformación y sobre todo, de las nuevas generaciones de frenteamplistas.

En Alternativa bregamos para que estos y otros temas cruciales se incluyan en la agenda del FA, así como en las estrategias de los equipos con funciones legislativas y de gobierno. Por eso proponemos esta Plataforma 13:

 

Ética de gobierno del FA

 

La primera responsabilidad, la que le da valor principal a toda nuestra definición de la ética es con la gente, con el país, entendido como su sociedad,  pero también con el conjunto de elementos históricos, culturales y físicos que forman nuestro país. Esa sigue siendo nuestra responsabilidad, desde la oposición o desde el gobierno.” L. Seregni.

En estas sencillas palabras se define la ética política que reclamamos, porque refiere a las formas de relacionamiento del colectivo (FA) y de su equipo de gobierno, con la sociedad: formas de diálogo con las instituciones y con las organizaciones sociales. El FA representa al pueblo en el gobierno y esa representación no puede ser delegada a un grupo de técnicos, a una generación histórica que desea estar siempre presente en el liderazgo o que en sus conductas reclama su preeminencia por historia o “saber más”. Debemos repensar las formas de relación partido-gobierno-sociedad, y sobre todo debemos dar el ejemplo, porque creemos que la política es una forma de pedagogía social.

Para ello proponemos:

  1. Llevar a destino un proceso de reforma política que pueda asegurar paridad en órganos de gobierno para hombres y mujeres, incluyendo Ministerios, empresas, entes y organismos del 220
  2. Hacer efectivo un programa de formación política constante para jóvenes frenteamplistas sobre la historia política del país, de la izquierda, sindicalismos, derechos humanos, economía, gestión y participación ciudadana, entre otros.
  3. Garantizar la participación real de jóvenes por género, identidad racial, cultural, diversidad sexual y procedencia ( rural o urbana) en listas partidarias, con posibilidades ciertas de acceder a cargos electivos.
  4. Establecer límites claros de edad para ocupar cargos políticos y de gestión pública, sabiendo que las reglas siempre aceptan excepciones.
  5. Garantizar la integración plena de la diáspora uruguaya (incluyendo el voto en el exterior).
  6. Revisión política de cargos de confianza, incluyendo su eliminación en algunos casos; una provisión distinta a la del cuoteo sectorial, con evaluación rigurosa del desempeño de las y los compañeros, y su rotación. Nadie debería estar más de dos períodos en cargos de confianza.
  7. Creación e implementación de mecanismos permanentes de prevención de eventuales casos de corrupción, y rigurosa sanción en el caso que efectivamente ocurran (lineamientos y plan de acción de una Política anticorrupción del FA y para el país).
  8. Definir principios en materia de ambiente y territorio, asumiendo que nuestras decisiones de hoy afectarán a las generaciones futuras, y que por ello las políticas deberán ser resultado de un gran debate de toda la sociedad, informado, real, transparente, sin acuerdos ocultos con nadie, a cielo abierto. De esa metodología de discusión saldrán decisiones que, si fuesen equivocadas, serían colectivas y voluntariamente avaladas, y por lo tanto legítimas socialmente.

Hacia un tercer gobierno del FA

El programa del FA debe surgir de un proceso abierto y masivamente participativo de la fuerza política, pero debe garantizar que los principios considerados ineludibles, como ser una fuerza antiimperialista, antioligárquica y antipatriarcal, se traduzcan en políticas concretas que converjan hacia la erradicación de las diferentes formas de desigualdad que aún afectan nuestra sociedad.

La lucha por la equidad, tiene que ser el fundamento de todas las políticas tanto nacionales como internacionales, porque esa es la filosofía fundadora del FA: equidad económica, social, cultural, de raza, de género, de orientación sexual , generacional, de acceso a los bienes y servicios públicos. Debemos hacer de la equidad o de la lucha contra la desigualdad, el “tono” de la política del FA, cualquiera sea su dimensión, y esta deberá incluir la protección del ambiente y la solidaridad con otros pueblos.

Es en ese marco de pensamientos y principios de la acción y quehacer del FA, donde se deben insertar todas las políticas que hacen al desarrollo. En pocas palabras, no existen “fórmulas” macroeconómicas que no deban ser sometidas al cerno de esa filosofía, porque si así no fuese, quedarían fuera de la voluntad del colectivo y por lo tanto seríamos esclavos de recetas y no dueños del destino.

Frente al Proceso electoral

En pocos meses, se iniciara el proceso electoral que permitirá al FA dar continuidad a las transformaciones estructurales del Uruguay iniciadas hace 7 años desde el gobierno nacional. En esas circunstancias, Alternativa reafirma su convencimiento de que:

  • El FA debe darse un programa de gobierno que profundice los cambios hacia la equidad, para continuar avanzando en la construcción de una sociedad más justa.
  • Las candidaturas que el FA impulse deben representar las aspiraciones del pueblo frenteamplista y no pueden ser sólo acuerdos de cúpula. Por ello apoyamos la realización de elecciones internas que incluyan candidaturas múltiples.

En particular creemos que la compañera Constanza Moreira ha sabido interpretar el pensamiento de un amplio sector de frenteamplistas, que hoy no se sienten representado en la interna de la fuerza política, y representa una relevante alternativa para la impostergable renovación del FA y la conducción de la transformación en igualdad del Uruguay.

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